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Cuando el paciente sigue destruyendo lo que más deseas

Como médicos, tarde o temprano nos encontramos con esta paradoja.
Pacientes que desean mejorar, pero continúan teniendo comportamientos que socavan su estabilidad.
Pacientes que anhelan la conexión, pero que responden con ira, retraimiento o impulsividad precisamente cuando la conexión se hace posible.
Pacientes que comprenden intelectualmente lo que está sucediendo... pero que aún así no pueden interrumpir el ciclo.
Y en ese momento surge una pregunta incómoda pero inevitable:
¿Por qué no basta con la concienciación?
La respuesta es tan simple como radical: porque el cambio no depende solo de la comprensión, sino de la capacidad de desarrollar nuevas habilidades emocionales, conductuales y relacionales.
No basta con saber qué hacer. El paciente debe aprender cómo hacerlo, especialmente cuando el sistema nervioso está activado.
El límite invisible de muchas intervenciones clínicas
Muchos modelos terapéuticos funcionan excepcionalmente bien a nivel del significado, la historia personal y las representaciones internas.
Pero cuando el paciente entra en un estado de desregulación intensa —impulsividad, autolesiones, conductas de alto riesgo, disociación, comportamientos agresivos—, el problema no es la falta de conciencia.
Es una falta de habilidades.
Habilidades para:
- Tolerar estados emocionales extremos sin recurrir a comportamientos destructivos.
- interrumpir secuencias automáticas que conducen al colapso o a acciones impulsivas
- regular la excitación fisiológica a medida que surge
- mantener la relación terapéutica incluso en momentos de crisis
Aquí es donde muchos tratamientos fracasan. Y es precisamente aquí donde la terapia dialéctico-conductual (TDC) ha cambiado radicalmente el paradigma clínico.
DBT introdujo lo que faltaba
No solo comprender. No solo procesar.
Pero formación sistemática en habilidades concretas que puedan aplicarse en los momentos de mayor vulnerabilidad.
La TDC proporciona un marco claro y estructurado para trabajar con:
- grave desregulación emocional
- autolesiones y conductas suicidas
- trastornos complejos de la personalidad
- impulsividad, adicciones y comportamientos inapropiados
- pacientes a menudo descritos como «difíciles» o «resistentes»
Lo más importante es que la TDC introduce un cambio fundamental en la perspectiva:
El comportamiento disfuncional no es el problema. Es el intento, a menudo el único disponible, de regular un estado interno intolerable.
Cuando los pacientes desarrollan nuevas habilidades, su comportamiento cambia.
No por fuerza de voluntad. Sino porque por fin tienen alternativas reales.
Una competencia cada vez más esencial para los médicos actuales
Cada vez más pacientes presentan perfiles clínicos complejos, inestabilidad emocional, traumas relacionales tempranos y graves dificultades de regulación.
Esto requiere algo más que los enfoques tradicionales.
Requiere herramientas estructuradas, replicables y basadas en pruebas.
Por eso, ahora está disponible una formación avanzada certificada en Terapia Dialéctica Conductual (C-DBT), dirigida por el Dr. Lane Pederson, uno de los principales expertos internacionales en DBT.
Un programa integral diseñado para ayudarte a integrar la TDC en tu práctica clínica y trabajar de forma más eficaz con pacientes complejos.
Completamente a tu propio ritmo, puedes acceder a estos materiales en línea y en tus dispositivos móviles, para que puedas aprender cuando y donde te resulte más conveniente.



