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Cómo afrontar los pensamientos negativos tras la muerte de un ser querido

Cuando ocurre una catástrofe, es natural comenzar a ver el mundo a través de un prisma catastrófico, esperando constantemente que ocurra lo peor y que sucedan más cosas malas. Muchas personas experimentan este cambio después de la pérdida de un ser querido. Pueden encontrarse con pensamientos intrusivos, catastróficos y negativos que no pueden controlar y no saben cómo hacerlo.
Las siguientes actividades pueden ayudar a los clientes a aprender a controlar este tipo de pensamientos y a encontrar formas de disminuirlos y afrontarlos. Revíselas y repítalas tantas veces como sea necesario durante la sesión, y considere la posibilidad de pedir a los clientes que las repitan también fuera de la sesión. No solo sirven como medio para hacer frente a los pensamientos intrusivos y catastróficos dolorosos, sino que también ayudan a apoyar los esfuerzos de sus clientes para exteriorizar los patrones de pensamiento y modificar su comportamiento hacia el autocuidado.
Crear un plan para los pensamientos intrusivos
Los pensamientos intrusivos son pensamientos no deseados que aparecen en la mente de los clientes, a menudo sin previo aviso y de forma repetitiva. Estos pensamientos son una parte muy común del proceso de duelo, pero a menudo son desagradables y pueden distraer, perturbar o angustiar. Ayudar a los clientes a prestar atención conscientemente a estos pensamientos y a crear un plan para afrontarlos puede ayudarles a liberarse de su opresión. Por ejemplo, puede hacer que tomen conciencia de sus pensamientos intrusivos, que los conozcan y, a continuación, ayudarles a desarrollar un plan de acción para cuando se produzcan:
- Describa el pensamiento.
- Enumere los síntomas y comportamientos que acompañan a este pensamiento.
- Describa por qué este pensamiento es irracional.
- Elija una actividad para distraerse de ese pensamiento.
- Elija una técnica de autocuidado.
Descatastrofizar
Cuando los clientes catastrofizan, exageran un problema y asumen que se producirá el peor resultado posible. Al igual que los pensamientos intrusivos, los pensamientos catastróficos son una forma común de ansiedad por duelo. A menudo surgen como una manifestación de ansiedad por la salud, y sus clientes pueden informar que no pueden liberarse de la fijación en los peores escenarios posibles. Al apoyar a los clientes mientras identifican sus preocupaciones y las posibles consecuencias de que estas se hagan realidad, usted les ayuda a comenzar a descubrir su resiliencia inherente.
Puede ayudar a sus clientes a gestionar los pensamientos catastróficos cuestionándolos y corrigiendo las distorsiones:
- ¿Qué le preocupa?
- ¿Qué probabilidad hay de que su preocupación se haga realidad? Dé ejemplos de experiencias pasadas o pruebas que respalden su respuesta.
- Si su preocupación se hace realidad, ¿qué es lo peor que podría pasar?
- Si su preocupación se hace realidad, ¿qué es lo más probable que suceda?
- Si su preocupación se hace realidad, ¿qué probabilidades hay de que se sienta bien... en una semana? ¿En un mes? ¿En un año?
Desafíe los pensamientos negativos
Cuando los clientes están de duelo, pueden sentirse abrumados o obsesionados por patrones de pensamiento negativos. Pueden asumir repetidamente lo peor sobre los demás, sobre ustedes mismos o sobre su entorno. Los pensamientos negativos pueden ser un mecanismo de defensa: ayudan a establecer expectativas lo más bajas posible y a prepararse para lo peor. Sin embargo, los pensamientos negativos no suelen ser realistas, y cuando los clientes se sienten abrumados por ellos, son incapaces de sentir o procesar otras emociones importantes asociadas al duelo. Puede ser difícil romper este patrón de negatividad. En sus esfuerzos iniciales, algunos clientes descubren que son incapaces de considerar resultados neutrales o positivos. Anime a su cliente a cuestionar sus pensamientos negativos, incluyendo si el pensamiento se basa en hechos u opiniones y qué pruebas tienen de que esos pensamientos son ciertos. Los clientes pueden empezar a practicar reflexionando sobre la utilidad de sus pensamientos negativos, así como sobre la relación entre sus pensamientos negativos y la realidad externa.
Utilice el diálogo interno positivo y las afirmaciones
Las afirmaciones positivas pueden ser un antídoto contra los pensamientos negativos, intrusivos o catastrofistas. De hecho, las afirmaciones también pueden ayudar a calmar otras formas de ansiedad. Al ayudar a los clientes a identificar y articular afirmaciones positivas, usted puede ayudarles a aprender, o volver a aprender tras su pérdida, a calmarse a sí mismos. Se trata de afirmaciones que reconfortan a los clientes en duelo y que se sentirán cómodos repitiendo cuando se manifieste su ansiedad por el duelo. Pida a su cliente que pruebe varias afirmaciones hasta que encuentre las que mejor le funcionen. Puede sugerirle lo siguiente:
- Está bien no sentirse bien.
- Este sentimiento no durará para siempre.
- He lidiado con cosas difíciles antes.
- Puedo hacer cosas difíciles.
- Son pensamientos, no hechos.
- Estoy a salvo.
- Me siento apoyado.
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