Esta primera inmersión en el marco del IPNB te ofrece los fundamentos conceptuales y los enfoques prácticos para entender la mente y su conexión con nuestras experiencias corporales y relacionales. Una vez que hayamos establecido una definición práctica de lo que es la mente, exploraremos qué significa tener una mente sana en la práctica. Esta primera parte de nuestro viaje sienta las bases para desarrollar una exploración sólida de todo lo que vendrá después.
En esta completa introducción al IPNB, de 8 horas y media de duración, nos adentraremos en el fascinante marco para entender la mente y la salud mental, mientras el Dr. Siegel destaca la estructura y el funcionamiento del cerebro «encarnado» y los sistemas corporales que dan forma a nuestra vida mental. Te ofreceremos herramientas prácticas, como el «Modelo de la mano del cerebro», ejemplos de casos y descripciones detalladas de cómo este material puede apoyar la transformación, incluyendo formas de planificar y poner en práctica intervenciones integradoras para personas, parejas y familias. La integración, es decir, la conexión entre las partes diferenciadas de un sistema, es el mecanismo profundo que subyace al bienestar. Con este primer segmento, te introducirás en el pensamiento sistémico integrador que puede ayudarte a generar cambios tanto dentro de ti como en la relación contigo mismo y con los demás, que conforman tus experiencias vitales. Por ejemplo, te daremos ideas que te ayudarán a integrar el sistema nervioso, en todos sus componentes, con el mundo social para que puedas vivir con sentido, conexión y equilibrio emocional. Ampliando esta síntesis de los aspectos internos e interpersonales de la vida, aprenderás a aplicar la ciencia de las relaciones —desde las románticas hasta las familiares y de amistad— y descubrirás cómo fomentar conexiones interpersonales saludables.
Objetivos
En nuestra segunda parte, vamos a explorar las relaciones interpersonales partiendo de la idea de que la mente es a la vez corporal y relacional. Dos de las preguntas que vamos a analizar son: ¿Cómo y por qué son las relaciones tan fundamentales para nuestra salud mental? Y, ¿qué hace que una relación sea integradora y favorezca el bienestar? Abordar estas preguntas fundamentales desde la perspectiva de la IPNB nos ofrece tanto ideas conceptuales como herramientas prácticas para cultivar el bienestar.
Aprenderás cómo las experiencias interactivas y la reflexión ayudan a fomentar la integración en las relaciones íntimas. Al igual que con el resto del aprendizaje de este curso, para que te hagas con el material, te invitaremos a explorar tu propia experiencia junto con los conceptos y los hallazgos científicos que iremos repasando a lo largo de nuestro recorrido.
Objetivos
En esta tercera parte de nuestro viaje se unen dos ideas fundamentales y complementarias: la integración es la base del bienestar y la conciencia es necesaria para un cambio intencional. Aquí veremos a qué da lugar la «integración de la conciencia» al practicar la «Rueda de la Conciencia», una práctica y metáfora en la que la conciencia de la mente se sitúa en el centro y aquello de lo que somos conscientes se representa en el borde. Con un único radio de atención que diferencia lo que sabemos en el aro de lo que sabemos en el centro, veremos cómo no solo conseguimos nuevas perspectivas sobre la naturaleza de la mente y la conciencia, sino también cómo cultivar el bienestar y la resiliencia en nuestras vidas. Además, profundizaremos en la integración de la conciencia analizando los resultados de una encuesta realizada a 10 000 personas.
Empezaremos a analizar los elementos clave de la integración, así como la diferenciación y la conexión entre las partes de un sistema, centrándonos en el primer ámbito, la conciencia, y en cómo se aplica a la IPNB. Al explorar descripciones detalladas de los fundamentos científicos, ejemplos prácticos y resúmenes clínicos, adquirirás la capacidad de incorporar lo que estás aprendiendo a tu práctica, a tu lugar de trabajo y a tu vida personal.
Objetivos
Analiza los fundamentos científicos de la idea de que la integración es la base de la salud y la resiliencia.
Identifica los nueve ámbitos de integración.
Distingue los problemas de salud mental como obstáculos para la integración que se manifiestan en forma de caos y rigidez.
Considera el proceso de cambio hacia el bienestar como oportunidades para crecer e integrarte.
Explica cómo la «Rueda de la Conciencia» ayuda a la integración.
Esquema
Este curso te ofrece:
Una introducción a los nueve ámbitos de integración y un análisis en profundidad del primer ámbito: la conciencia.
Un análisis de cómo este ámbito se aplica a la Neurobiología Interpersonal (IPNB) —un marco científico transdisciplinar— y al enfoque «Mindsight» de Dan Siegel.
Ciencia de vanguardia y reflexiones sobre la conciencia como ámbito de integración esencial para el fomento de la salud mental.
Herramientas prácticas, ejemplos de casos y descripciones detalladas sobre cómo utilizar el material en la planificación del tratamiento y la intervención.
Elementos prácticos y reflexiones para fomentar la integración y ayudarte a asimilar el contenido.
Materiales escritos, como un resumen del curso y un índice completo de los estudios, libros y recursos que se mencionan a lo largo de la formación.
Público objetivo
En nuestra cuarta parte, vamos a destacar y explorar la idea de que la mente es una propiedad emergente del flujo de energía, analizando tres aspectos en los que se produce ese flujo. Uno de ellos son las funciones distintas de los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro. Otro es cómo el cerebro está íntimamente conectado con el cuerpo en su conjunto, recibiendo información a través del décimo nervio craneal (el vago), así como de la médula espinal y del torrente sanguíneo. Un tercer aspecto de esta interconexión neuronal tiene que ver con el paso del tiempo: nuestros sistemas de memoria integran nuestras experiencias pasadas no solo con lo que percibimos en el presente, sino también con cómo nos anticipamos al futuro y lo planificamos.
Vamos a profundizar en los ámbitos segundo, tercero y cuarto de la integración bilateral, vertical y de la memoria, tal y como los explica el marco del IPNB:
La integración bilateral pone de manifiesto las estructuras y funciones neuronales distintas de los lados izquierdo y derecho del cerebro, algo que viene respaldado por décadas de exhaustiva investigación científica. Se abordan las controversias sobre la bilateralidad y se analizan ejemplos clínicos que muestran la utilidad de tener en cuenta esta asimetría. Esto es útil porque los distintos modos de procesamiento de la información en cada lado del cerebro desempeñan un papel importante en nuestra vida cotidiana.
La integración vertical se refiere a cómo la conciencia mediada por la corteza cerebral, en la «parte superior» anatómica del cuerpo, se vincula con los procesos diferenciados que tienen lugar por debajo de la corteza, como en el sistema límbico, el tronco encefálico y los órganos internos del torso. Este proceso interoceptivo de tomar conciencia permite que el flujo de energía e información procedente de debajo de la corteza se convierta en parte de un proceso reflexivo sobre las emociones y la intuición. La integración vertical nos permite sentir más plenamente, conectar con los demás más profundamente y ser más flexibles en nuestras vidas.
La integración de la memoria se refiere a las dos «capas» de codificación que pueden desconectarse ante experiencias estresantes, como un trauma. La memoria implícita pura, por ejemplo, puede recuperarse en forma de sensaciones corporales, emociones, percepciones y comportamientos sin que tengas la sensación de que algo del pasado está entrando en tu conciencia. El aprovechamiento clínico de la conciencia y la activación del hipocampo pueden entrelazar estos elementos implícitos en formas más flexibles dentro de las capas de la memoria explícita, tanto factual como autobiográfica. La sanación del trauma suele implicar un trabajo en cada uno de estos tres ámbitos de integración.
Objetivos
En esta quinta parte de nuestro recorrido, nuestra charla se adentra en los ámbitos quinto y sexto de la integración: la narrativa y el estado. Los seres humanos somos criaturas que buscamos dar sentido a las cosas, y la forma en que las experiencias vitales influyen en la mente está directamente relacionada con cómo cada uno llega a interpretar los acontecimientos. El trauma y otras experiencias estresantes pueden tener un impacto negativo, en parte, porque un suceso no se puede entender y acaba entrelazándose con la narrativa de la vida de la persona.
Al cerebro se le ha llamado «una máquina de anticipación», ya que aprende del pasado para prepararse para lo que va a pasar a continuación. Las relaciones moldean nuestra capacidad de aprender «de arriba abajo», modificando lo que percibimos en función de nuestras experiencias pasadas y de las creencias que tenemos para darle sentido a la vida. Como seres que contamos historias, nuestras narrativas personales organizan nuestras experiencias vitales, preparándonos para lo que viene a la vez que, a veces, nos atrapan en las historias de quiénes creemos que somos. Partiendo de ahí, nuestro estado mental en el momento presente es una combinación de lo que hemos vivido y de lo que anticipamos que va a pasar a continuación. La integración implica desarrollar narrativas coherentes y aceptar la realidad de los muchos estados mentales que dan forma a nuestras vidas.
La mente también funciona de muchas maneras, y algunas de ellas se pueden entender mejor si las agrupamos en un «estado» mental. Cuando surgen estas combinaciones repetidas de estados, se pueden ver como «estados del yo» que definen la identidad de una persona. Algunas de las necesidades fundamentales de estos estados, como la necesidad de soledad o la de relacionarse, entran en conflicto directo entre sí.
La integración entre estados puede implicar tener en cuenta las diferentes necesidades de cada uno de ellos. Podemos relacionar estas necesidades no solo dentro de un mismo estado, sino dedicando tiempo a cada una de ellas, como por ejemplo, reservar tiempo para socializar o para estar en contacto con la naturaleza. La integración en este ámbito consiste en diferenciar esas necesidades y sentirte capaz de desarrollar formas de satisfacerlas de manera que favorezcan la salud.
Objetivos
En nuestra sexta y última parte, profundizaremos en cómo el ámbito de la integración relacional influye en nuestro bienestar, basándonos aún más en la ciencia del apego y en nuestra experiencia de comunicación cercana y conectiva con los demás. La forma en que nuestro yo interior se conecta con los demás es la esencia de la integración interpersonal. Podemos sentirnos vistos y comprendidos, «sentirnos sentidos» y tener un sentido de pertenencia, sin perder nuestro sentido de integridad interna.
Integrar nuestras vidas a lo largo del tiempo implica analizar aspectos esenciales de nuestra existencia: el anhelo de inmortalidad, permanencia y certeza frente a la mortalidad, la impermanencia y la incertidumbre. Aceptar estas experiencias contrapuestas de anhelo y realidad es la esencia de la integración temporal.
El noveno y último ámbito de la integración se refiere a la identidad, y aborda la experiencia fundamental de tener un sentido del yo interno, familiar y cultural, junto con los sesgos evolutivos inherentes a las distinciones entre «grupo propio» y «grupo ajeno». Tenemos una percepción interna de la vida y de quiénes somos —que experimentamos como un «yo» o un «mí»— y también tenemos una percepción relacional del «nosotros» o «nos». Como hemos visto, la integración implica vincular elementos diferenciados sin perder las características únicas de esos aspectos diferenciados y especializados. De esta forma, una identidad integrada se puede ver como «Yo» más «Nosotros», lo que equivale a «MWe».
Objetivos